lunes, 22 de julio de 2013

LA PSICOLOGÍA DE LA MUSICA

La música tiene efectos muy positivos para la mente. La psicología de la música puede aplicársela uno mismo para mejorar el estado emocional.

La mente cambia después de haber escuchado música, puede llegar a ser una buena herramienta para mejorar el estado emocional, claro está, siempre y cuando se escuche la música correcta en cada estado de ánimo.

¿QUÉ ESCUCHAR SI ESTOY TRISTE?

Todos sabemos, que si estamos tristes y decaídos, lo mejor sería escuchar música movida o canciones con una letra positiva, que incite a animarse. Pero a pesar de que es algo obvio, muchas personas caen en escuchar canciones dramáticas, tristes y negativas.

Me atrevería a decir, que todo el mundo alguna vez, cuando ha tenido algún día triste, en vez de ponerse música positiva, se ha puesto las canciones más pesimistas, tristes y dramáticas que hay en la industria de la música.

¿Por qué pasa esto? Porque nos dejamos llevar por el subconsciente. Cuando estamos tristes, la mente quiere más dosis de pesimismo, te pide música acorde a cómo te sientes. No activamos la razón y nos dejamos llevar por lo que nos pide el cuerpo.

Si vas a la contra y lo que haces es ponerte la música que consideras que te pueda ayudar, romperás con estos patrones poco saludables. Si estás decaído y triste, no te machaques más, no seamos masoquistas y escojamos en cada momento lo que nos puede ayudar a mejorar las emociones.
¿QUÉ ESCUCHAR SI ESTOY CONTENTO?

Cuando estamos contentos, ya de manera natural nos saldrá escuchar música movida, animada y positiva. Aquí el subconsciente ya nos lleva a hacerlo sin necesidad de tener que activar la razón.

Lo que nos provocará esta escucha, será que podamos mantener, incluso aumentar la alegría y motivación que tenemos. También puede suceder, que al sentirnos bien, nuestra razón nos diga que al estar contentos no pasará nada si escuchamos canciones tristes.

Si las cosas nos van bien y estamos contentos, no pasa nada porque se escuchemos canciones tristes. No pasa nada, siempre y cuando se haga con moderación y acabemos siempre escuchando como toque final, algo más activante y esperanzador.

Una canción triste y negativa, siempre nos disminuirá la alegría y motivación.

Si tenemos un buen estado emocional y estamos muy alegres, apenas notarás que tu alegría disminuye porque escuches cosas dramáticas, ya que la balanza se decantará hacia lo bueno que hay en tu vida, pero como las cosas no te vayan bien y tu positividad esté en bancarrota, lo que conseguirás escuchando música triste, será que te puedas hundir más.

EL CEREBRO RESPONDE DE FORMA AUTOMÁTICA

Cuando las ondas de la música penetran en nuestros oídos, automáticamente el cerebro responde dependiendo del sonido. Si es movido todos hemos experimentado esa sensación de necesidad de mover el cuerpo, de adaptar los movimientos al ritmo que oímos. Nos activamos y aumenta el ánimo.

Igual pasa con la música relajante, clásica. Entra en nuestros oídos y el cerebro experimenta paz, relajación, sedación, desactivación, siempre y cuando seamos capaces de centrarnos exclusivamente en lo que estamos escuchando.

Diferentes estudios realizados en el Massachusetts General Hospital y en diversos Hospitales de Hong Kong, nos dicen que las personas que habían escuchado música diariamente unos 20 o 30 minutos, tenían la tensión más baja, comparada con los que no escuchaban música.

Los latidos del corazón se sincronizan al ritmo de la música, está demostrado que con unas ondas rápidas el corazón se acelera y ante un ritmo lento, el corazón disminuye sus latidos.

Con la música triste de mensajes dramáticos, el cerebro puede experimentar, tristeza, frustración, desánimo, apatía, melancolía, etc… todo depende de las experiencias que hayamos tenido o estemos teniendo, ya que, solemos vincular lo personal con lo que estamos escuchando y a partir de ahí se producirá una respuesta u otra.

No siempre es negativo escuchar canciones tristes, a veces sirven como aprendizaje o como despedida, bien usadas sirven para cerrar puertas y darse cuenta de los errores cometidos.

Si las malas experiencias que hayamos tenido están superadas, no harán daño, se podrá escuchar este tipo de canciones como una lección aprendida, como un canto a lo que sucedió. Si se hace con moderación y aceptación no siempre tiene por qué ser negativo.

Y no sólo la música produce efectos muy positivos en las personas, si además cantamos, estaremos aumentando doblemente los buenos efectos.

Si os apetece, os invito a que comentéis qué canciones os ayudan en los malos momentos, cuáles os activan, os llenan de energía. ¿Os animáis a experimentar los efectos positivos de la música?

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